Quique Setién: de las vacas… a las vacas sagradas

Quique Setién: de las vacas… a las vacas sagradas

La vida de Quique Setién dio un vuelvo en apenas 24 horas. Lo dijo en sala de prensa, en su puesta de largo en el Camp Nou. «Ayer estaba paseando al lado de las vacas en mi pueblo y hoy estoy entrenando al Barcelona«. Su pueblo es Liencres, unos 3.500 habitantes a las orillas del Atlántico, apenas 17 kilómetros al oeste de Santander.

Setién: «Ayer estaba paseando al lado de las vacas en mi pueblo y hoy entrenando al Barça»

Allí le pilló por sorpresa la llamada del Barcelona, en su refugio, donde tiene una casa con campo de fútbol incluido en la que ha jugado incontables pachangas. De la vida tranquila de quien está esperando trabajo a verse en uno de los banquillos más exigentes del mundo, con un entorno y una prensa difíciles de lidiar. De las vacas del pueblo… a las vacas sagradas del Camp Nou. De Liendres… al reto de su vida.

El toro es de lidia. El cántabro tendrá que gestionar un vestuario plagado de miuras, con un poder que ha ido creciendo en los últimos años gracias al dejar hacer de Valverde, que en muchas ocasiones se vio entre la espada y la pared por esa magnanimidad. Los días libres, los retrasos de ciertos jugadores, la vida extradeportiva de otros, la actividad fuera de los terrenos de juego de miembros del vestuario con mucho peso…

Además de la gestión de los minutos. Setién seguramente hará cambios y eso supondrá menos minutos para alguna vaca sagrada. Se adivina oportunidades para canteranos, que disminuirán protagonismo a los de arriba, caso de Riqui Puig. Valverde ya lidió con la rebeldía de Arturo Vidal el año pasado y a Quique le tocará tomar decisiones que incomoden. Ante ello se verá si le tiembla el pulso o es políticamente correcto.

Y es que Quique Setién tiene mucho trabajo por delante. El técnico cántabro llega a mitad de temporada, o lo que es lo mismo, sin tiempo para planificar un final de curso en el que se le van a exigir títulos, entre otras muchas cosas. Y para ello, Setién se encuentra con una serie de situaciones delicadas en las que deberá tomar una decisión.

Fichar o no un Delanatero                                                                                  Con el permiso o visto bueno de la directiva, Setién se va a encontrar con el problema de Luis Suárez nada más llegar. El Barça, ahora mismo, está sin un ‘9’ puro para los próximos cuatro meses. Deberá reunirse con la secretaría técnica y abordar la conveniencia de buscar un sustituto, al menos provisional, al uruguayo. En caso de no reforzar esa posición, deberá acoplar a Griezmann a esa posición y ‘tirar’ de los canteranos Carles Pérez y Ansu Fati, a la espera de que Dembélé consiga recuperarse.

Recuperar el estilo                                                                                           La presión alta del Barça ahora mismo es nula. La circulación de balón no es todo lo rápida que debería y el equipo está lejos de esa identidad que llenó el museo del club de trofeos. Si hay un motivo por encima de otros que justifica la llegada de Setién es precisamente su habilidad para lograr que sus equipos desplieguen ese tipo de juego. Ahí radica el mayor optimismo del aficionado azulgana.